La figura del Orientador Educativo

 

Hay mucho desconocimiento en torno a la figura del Orientador Educativo u Orientador Escolar. Este desconocimiento es, en parte, porque se trata de una figura de relativamente reciente creación. Decimos relativamente porque en Galicia el Orientador aparece a partir de 1998; esto supone que los padres de hoy en día no disfrutaron, en la mayoría de los casos, de esta figura durante su etapa escolar.

Una vez matizado este punto vamos a hacer una primera aproximación a la figura del Orientador desde la perspectiva de su formación. Para ejercer funciones de Orientador éste debe ser Licenciado o Licenciada en Psicología, Psicopedagogía o Pedagogía; también se admite la licenciatura en Ciencias de la Educación. Además, si el Orientador/a quiere ejercer en la Educación Pública, debe aprobar una oposición específica.

Ahora que ya hemos enmarcado el perfil académico del profesional vamos a hacer una aproximación a sus funciones explicando QUÉ ES y QUÉ NO ES el Orientador Escolar:

  • El Orientador ES UN MEDIADOR entre el Centro, los profesores y la familia del alumno. Cuando un tutor/a detecta un problema de aprendizaje lo deriva al orientador para que éste, junto con la familia, establezca las pautas de actuación que más convienen para la solución del mismo. Estas soluciones pueden ir desde establecer refuerzos educativos dentro y/o fuera del Centro a la derivación a especialistas clínicos si el problema requiriese de su intervención.

 

  • El Orientador ES UN FACILITADOR de estrategias, pautas e indicaciones que ayuden tanto a la familia como a los profesores a abordar las distintas problemáticas escolares que puedan surgir durante la etapa escolar de cualquier alumno.

 

  • El Orientador DEBIESE SER (no siempre lo es) UN FORMADOR que continuamente está actualizando sus conocimientos para proporcionar a sus compañeros profesores, a las familias y a los alumnos, las mejores herramientas para la gestión del día a día escolar.

 

  • El Orientador NO ES UN PSICÓLOGO CLÍNICO, citando a Miguel Ángel Ignacio Cubero (Diario16) “Losorientadores escolares no siempre son psicólogos; sin embargo, nos vamos a encontrar informes en los que se supone que han realizado pruebas diagnósticas, evaluado y diagnosticado algún tipo de trastorno en los niños que llegan a sus despachos e, incluso, proponen tratamientos, lo que los padres y profesores dan por sentado como correcto y actúan al respecto. Esto no es legal. Los únicos que pueden realizar pruebas, evaluar y diagnosticar son los profesionales de la Psicología Clínica y/o General Sanitaria que estén colegiados en el Colegio de Psicólogos que le corresponda. Los orientadores escolares (psicólogos no colegiados, psicopedagogos, pedagogos) sólo deberían hacer una derivación para que se realizara la correcta evaluación del niño y, en todo caso, participar del tratamiento que el profesional colegiado y especialista recomiende para el niño”.

Haciendo hincapié en este último aspecto, a veces muy polémico, es verdad que al Orientador se le “obliga” a realizar los llamados “evaluaciones o informes psicopedagógicos”; dichos informes normalmente contienen resultados de test o pruebas que se pasan al alumno para evaluar su situación en un momento concreto (casi siempre son pruebas de inteligencia o escalas de desarrollo). Lo más correcto, y deontológicamente adecuado, es que la labor del Orientador sea la de unificar pruebas y valoraciones realizadas por todos los especialistas (psicólogos, neuropediatras, etc) y plasmarlo en dichos informes sin que sea él, directamente, quién se implique en la administración de dichas pruebas. No obstante, muchas veces la experiencia es un grado y, por ello, no se puede desdeñar cuando un orientador experimentado utiliza ciertas pruebas para aproximarse a la valoración diagnóstica de aquellos casos que tengan que ver, y aquí si hay que ser muy claros, EXPLÍCITAMENTE con problemas de aprendizaje. Cualquier otro trastorno, aunque se tenga muy claro el diagnóstico, debe ser valorado por profesionales de la psicología debidamente cualificados.

Esperamos que con este breve artículo el lector haya podido hacer una aproximación a una figura tan desconocida como necesaria en nuestras escuelas.